Hanna

•December 22, 2011 • Leave a Comment

Photojournalism behind the scenes

•October 6, 2011 • Leave a Comment

Sebastiâo Salgado, Pensamientos

•September 23, 2011 • Leave a Comment

Faith

•September 9, 2011 • 2 Comments

Arnold Newman, persona non grata

•August 31, 2011 • 1 Comment

Arnold Newman es uno de mis fotógrafos de cabecera; me apasionan sus retratos. Nada de extrañar si tenemos en cuenta que es considerado unos de los más significativos retratistas de la historia de la fotografía.

Cuando empecé a interesarme por la fotografía, en multitud de ocasiones me pregunté por qué, a diferencia de mucha otra gente a mi alrededor, yo no era capaz de recitar de memoria fotógrafos y fotografías que me interesaran. La respuesta a la pregunta llegó pronto, el tiempo que tardé en tropezarme con esta foto.

© Arnold Newman

Más allá de mi pésima memoria, hasta ese momento nunca antes una fotografía me había impactado lo suficiente como para quedar grabada a fuego en mi cabeza. Y aunque durante muchos años fui incapaz de recordar quien era su autor o si quiera donde la había visto con el fin de seguirle la pista, finalmente me reencontré con ella y constaté que no solo me gustaba esa foto sino, además, cada uno de los retratos de Newman.

© Arnold Newman

Lo curioso es que, tras tanto tiempo persiguiendo a Newman, nunca me había enterado de la intrahistoria del retrato a Alfried Krupp.

El señor Krupp, empresario alemán, empleaba a esclavos en sus fábricas, los alimentaba con la mitad de la comida estipulada y, cuando estaban demasiado débiles para trabajar, los enviaba a la cámara de gas. Tras la Segunda Guerra Mundial fue encarcelado por su apoyo al régimen de Hitler.

Arnold Newman era judío.

Cuando la revista Newsweek encomendó a Newman retratar a Krupp, este se negó de inmediato alegando que veía a Krupp como un demonio y que no tenía ningún interés en retratarlo. Desde Newsweek contestaron que no podían estar más de acuerdo con la definición de demonio y que era exactamente eso lo que le pedían que retratase.

Krupp, evidentemente, no estaba al tanto de las intenciones de Newman. Aún así, cuando supo que era judío, rechazó ser retratado. Newman, que ya se encontraba en Alemania para realizar el trabajo, le hizo llegar su portfolio con la esperanza de que le gustara y cambiara de opinion. Cambió de opinión.

Contó Newman que no quiso hacer lo más obvio, iluminarle desde abajo, así que optó por una iluminación lateral ligeramente baja y, cuando tuvo las luces listas, le pidió cortésmente que se inclinase un poco hacia delante. La foto, una de las más conocidas de Newman, lleva el sobrenombre de ’La cara del demonio’. Poco después, Newman fue declarado persona non grata en Alemania.

© Arnold Newman

El beso que mató a Doisneau

•August 26, 2011 • Leave a Comment

“El beso” de Doisneau es una de las imágenes de mayor difusión de la historia de la fotografía. Es difícil no haberse topado con ella en cualquiera de los infinitos formatos en que se ha publicado.

© Robert Doisneau

Durante mucho tiempo existió la polémica acerca de si se trataba de un “momento decisivo” o de una escenificación. En cualquier caso, lo que ocurrió es que en torno al gran éxito de la imagen, comenzaron a surgir parejas que afirmaban ser las personas retratadas y reclamaban parte de los beneficios obtenidos de la misma.

A principios de los 90, Doisneau fue citado dos veces a juicio, primero por la demanda de una pareja que decía reconocerse en el retrato, y luego por Francoise Bornet, ahora sí, la mujer retratada, que reclamaba sus derechos de imagen.

Pese a que Bornet y su pareja por aquel entonces habían consentido ser retratados besándose en diferentes lugares de la ciudad, a la postre, lo único que libró a Doisneau de un litigio fue el haberles enviado, poco después de la sesión de fotos, una copia firmada; el juez consideró esta copia una forma de pago. No en vano, fue subastada en 2005 por 155.000€.

Personalmente, no es de las fotos de Doisneau que más gustan y tampoco me interesa mucho la polémica a su alrededor. Lo que me trajo hasta ella, hasta su historia, fue leer lo que dijo Annette Doisneau tras la muerte de su padre:

“El Beso arruinó los últimos años de su vida (…). Creo que es justo decir que murió de tristeza.”

© Robert Doisneau

© Robert Doisneau

Don Tomás

•August 23, 2011 • 2 Comments